La sexta extinción

Este es un libro que se lee con la facilidad de un cuento. Y ojalá fuera solo una fábula, pero lo que narra en sus trece capítulos es verídico y grave. Y creo que su lectura es tan grata merced a la claridad explicativa y al dominio del periodismo científico de su autora, Elizabeth Kolbert. Como adelanta el subtítulo, la «Sexta Extinción» tiene un origen no natural sino antrópico: luego de las «Cinco Grandes» extinciones ocurridas en la Tierra durante los últimos 500 millones de años (períodos ordovícico [443 m. a.], devónico [372 m. a.], pérmico [252 m. a.], triásico [201 m. a.] y cretácico [66 m. a.]), la sexta tiene por responsable eminente al ser humano. Es el impacto de las actividades humanas sobre los ecosistemas el que desencadena esta extinción en masa, y, frente a otros eventos ecocidas del pasado igualmente inducidos por Homo sapiens, el actual no tiene parangón: es global, masivo, deletéreo. El libro se abre con una inquietante cita:

Si la trayectoria humana encierra algún peligro, no es tanto en la supervivencia de nuestra propia especie como en dar cumplimiento a la ironía última de la evolución orgánica: que en el momento de alcanzar la comprensión de sí misma a través de la mente humana, la vida haya condenado sus más bellas creaciones (E. O. Wilson).

Es una paradoja turbadora. Por qué la naturaleza —la vida— parece condenada a la autodestrucción, habida cuenta de que los exterminadores somos naturaleza —vida—. ¿Ironía de la evolución? Más bien sarcasmo. ¿Evolución malograda? No, pues entenderlo así supondría aceptar una filosofía de causas finales, que la evolución —selección natural— es finalista y persigue un objetivo. Y no es el caso.

Vivimos, por tanto, un «momento verdaderamente extraordinario». Somos conscientes, gracias a la ciencia, de la prodigiosa biodiversidad resultado de un proceso histórico inmemorial; pero también descubrimos y sabemos adónde nos llevan la demolición de esa variedad de especies animales y vegetales, nos reconocemos responsables de dicha demolición y la vivimos con horror. Como advirtió Richard Leakey: «Homo sapiens podría no ser únicamente el agente de la Sexta Extinción, sino que corre el riesgo de convertirse en una de sus víctimas». A tenor de los desencadenantes de la Sexta Extinción (destrucción de ecosistemas y hábitats, sobreexplotación de especies, emisiones de CO2…), ya somos victimarios y víctimas.

Bibliografía: Kolbert, Elizabeth: La sexta extinción. Crítica, Barcelona, 2015 (traducción: Joan Lluís Riera).

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